CON OLOR A TRUENOS, Paulina González

 

 

pgrayoscielorrojo222.jpg

Siento un miedo atroz, esta noche llueve mucho y puedo ver a través de la ventana el tono azul que antecede a los truenos, afuera ruge el más grande de esta noche y tiemblo, mientras comienzo a sollozar. Otro ruido sordo, y esta vez el temblor se vuelve un espasmo incontenible mientras las lágrimas salen a borbotones, me hundo más entre las sábanas, para intentar opacar el ruido y tarareo una melodía para calmarme, pero no hace efecto y lo único que puede pararme estos nervios está allá, en la cocina, y de más está decir que no me moveré de aquí por nada del mundo.

Alguien abre mi puerta, es mi hermano que se acerca con un vaso de leche con vainilla y canela, en la otra mano sostiene un plato de galletitas caseras; con cuidado pone todo en el velador y me hace una seña para que le deje espacio entre mis frazadas – supuse que estarías aterrada- dice acercándome el vaso para que tome de mi leche favorita, y cuando tomo unos sorbos me siento un poco más tranquila, aunque aún me sobresalto al oír los ruidos de afuera. No suelo llevarme muy bien con mi hermano, pero en momentos como éste amo que me conozca tanto, la leche con vainilla y canela es lo único que me quita el miedo, incluso el solo aroma de esa mezcla me provoca calma, es el mejor de los sedantes, al menos en mi caso.

Abuelita, dime por qué Diosito está gritando así, no me gusta que haga eso – le dije sentada en sus piernas, mientras escondía la cabeza en su pecho- Eso, Polyta, es porque hay gente mala que lo hace rabiar, sino quieres que grite, tú tienes que ser una niña buena – me dice mientras sonríe- Lo seré abuelita, digo mientras la miro y le sonrío de vuelta con dos dientes de menos que el ratón Pérez ya me había pagado.

A tomar once Poly – me dice con voz suave y al llegar a la cocina veo una tacita de leche con vainilla y mis galletas favoritas sobre la mesa – ¡Qué rico!– dije mientras hundía la nariz en la taza – Es esencia de vainilla, ojalá te guste, dijo mirándome divertida; tomé el tazón y de un sorbo me bebí casi todo el contenido – Está delicioso y huele rico, huele igual que tú – le dije, aspirando el aroma de lo poco que quedaba en el recipiente – Es que mi colonia es de vainilla – me dijo ella – Pero cómo vas a tener colonia de vainilla, si la vainilla yo me la comí – dije, mirándola desconcertada – lo que pasa, peque, es que hay muchas cosas con olor a vainilla – dijo ella y sonreí – Yo quiero oler así de rico y quiero que mi pieza y todo huela a vainilla– le dije, enérgicamente. Ella sólo soltó una carcajada – Como quieras, peque- me dijo cariñosa y en ese momento sentí otro trueno y me estremecí… ¡Abuelita, de nuevo hicieron enojar a Diosito y yo me he portado buena! – dije, con un puchero – Bueno, pero tienes que ser más buenita entonces – dijo ella mirándome – Yo me porto más buena si tu me das más lechita con vainilla y me compras colonia de vainilla – dije con voz de mafiosa – Claro que sí, pero sin sobornos- dijo ella, mientras me miraba sonriente (amo la sonrisa de mi abuelita y su olor a vainilla).

Gabriel, ya me terminé la leche, “eres un amor”, le digo sonriendo, y él se levanta para irse, mientras veo cómo prende un incienso – es tu favorito, con olor a vainilla para que descanses, Se una buena niña, me dice, mientras sonríe y cierra la puerta tras él.

 

Balas en mi piel

Paulina González

Siento un extraño calor que me recorre el cuerpo: tal vez sea porque a pesar del sol y de los cuarenta grados de calor, sigo apostado en el puesto de vigilancia con un chaleco antibalas que asemeja una nueva piel, y con un par de botas muy gruesas que me calcinan los pies .

-¡Cuerpo a tierra!

Doy las voces de alarma; una nueva balacera nos ataca. Siento de pronto cómo pequeñas pelotitas de acero se clavan en el chaleco, y al intentar constatar si tengo algún otro daño, veo un delgado hilo carmín que se desprende de uno de mis brazos. “Nada serio”, pienso, mientras observo y llevo acabo el procedimiento de rutina. El resto del tropel sigue salvaguardado; han sido días llenos de dolor, y del sonido estruendoso de los fusiles ,que es lo único que nos permite prevenir peores daños. Camino sorteando los hoyos en que hemos dejado a aquellos que no ha podido resistir a las tormentas de plomo.

Como diría el general: “¡hay que resistir, soldados: los días grises ya pasaran! “.

“¡Curiosa manera de llamar a estas interminables balaceras!”, pienso en mi fuero interno, pero no tengo mucho tiempo de reflexionar, pues pienso en otra de sus célebres frasecitas: “cuando podamos avanzar, verán cómo ya no habrá tanto gris”. “Obviamente, señor general”, respondo, auque no sé si habrá podido notar el tono sarcástico en mi voz. Todo dejara de ser gris, y se volverá rojo. Vaya novedad…

Cuando ingresé a la milicia nunca creí que llegaría a odiar tanto este color; pero es que no hago más que ver las calles teñidas de sangre, que se entremezclan con las lágrimas de miles de inocentes.

Mis ojos están impregnados del color gris del acero que ha traspasado una y otra vez mi chaleco, y que ha salido disparado igual cantidad de veces de mi fusil.

Mi tacto se ha vuelto áspero a causa de las balas sacadas una y otra vez, y se podría decir que mi piel ya no siente el roce, ni tan siquiera las heridas.

Mi olfato se ha ido acostumbrando poco apoco al olor de la sangre, mezclada con dolor y una que otra gota de la esencia de la culpa.

Mis oídos, antes diestros, ahora sólo saben percibir el sonido del preludio de las balas, y una que otra vez perciben gritos desgarradores, o lágrimas desconsoladas.

Mi visión sólo distingue dos colores, el gris y el carmín, que en días como hoy se tornan abundantes. Bueno, a fin de cuentas aún sigo aquí con el hilo carmín y la bala entre las manos, en medio de una nueva tormenta gris.

 

Tregua neuronal

 

“…Pero hoy las musas han pasa’o de mí, andarán de vacaciones.” (Joan Manuel Serrat)

Hoy día la neurona hizo la segunda manifestación, hace ya unos días le pido que retorne de esas vacaciones en Hawai que se han prolongado más de lo esperado, esta bien tal vez encontró un neurono, pero esa no es razón para que se olvide de mi, que ya hecho de menos que rebote contra las paredes vacías de mi cerebrito de pájaro… Esta neurona gozadora debe estarse tomando una piña colada tendida bajo una buena palmera en playas de agua cristalina nada comparado con las aguas de las playas que visite en el verano, quien como ella pero ya tendrá que volver y la voy a hacer trabajar como esclava a la condenada no es posible pero ya se va a cansar de ser remolona porque tiene que comprender que es mejor achicharrarse en ayuda del prójimo es decir en mi ayuda que intentar achicharrarse bajo el sol del caribe y que ningún baile pude compararse a una sinapsis , ya comprenderá, no pude ser tan traidora y olvidar los hermosos momentos que hemos pasado juntas

¡¡Miércale¡¡ justo cuando hay cosas que inventar mi capacidad creativa decide unirse a la protesta y coger sus pesadas maletas para ir rumbo quien sabe donde tal vez fue a reunirse con esa neurona saboteadora que no hace otra cosa que alborotar a todo el resto de mis sistema por que no creo que sea coincidencia que en el preciso momento que le quieto las vacaciones me venga un resfrió , mareos y cuanta cosa te puede dar y todo se torne un mar de mierda , comunista me vino a salir pero ni derecho de quejarme porque yo soy igualita y esas mañas se pegan tanto pasar tiempo juntas ,pero ya me van a oír es que esto no es posible , no hay mas sueldo hasta que no se decidan a volver ,las vacaciones pagadas me están saliendo un ojo de la cara y mis notas son un fiel reflejo de ello…

Mi capacidad creativa ya volverá y juro que en ese preciso momento va a desear nunca haberme abandonado, no sabe en el lió que se mete por andar haciendo orgías en Hawai y avalando las rebeldías de su compinche la neurona.

 

¿Salidas ?

El verde impetuoso de la selva me hace desear escapar ¿Quién podría decirme por qué el verde es símbolo universal de esperanza? Pero que tenga buenos argumentos, porque yo me siento desesperada : todo es verde a mi alrededor, pero me siento perdida y casi desahuciada. No puedo mover los pies, aunque tampoco puedo decir a ciencia cierta que sea la espesura del bosque la que me lo impide; más bien podría decirse que tengo todos los músculos atrofiados a causa del estupor que me provoca este lugar . Intento mirar hacia otro lugar, pero mi vista sigue fija al frente en un enorme incendio que devora con prontitud las laderas del lugar y forma una pequeña vía de escape , aunque tampoco estoy segura de que ése sea el camino que deba tomar… Las llamaradas cesan poco a poco, pero con el viento que hay en este lugar podrían reaparecer en cualquier momento , y morir calcinada no es una de las cosas que me provoquen motivación . Con una lentitud de la que no me creía capaz me giré ; un grito fue todo lo que me atreví a articular, pero creo que quedó en mi garganta , pues no lograba dejar de sentir cómo mis cuerdas vocales vibraban una y otra vez . Sentía el corazón en la boca, y una ganas atroces de estar en otro lugar. Sabía que no debía estar ahí , sabía que esos lugares tan llenos de cosas atemorizantes no me traerían nada bueno…¡ no debería habérmelo tomado tan a la ligera cuando me propusieron recorrer la selva …!, pero vamos , que mi espíritu de aventura no me hubiera dejado en paz si me hubiera acobardado ¿ No dicen mis amigos que soy la mujer de hierro, que no tengo corazón? Pues aquí vamos de nuevo a buscar un camino con la mente fría, no hay que dejar que este músculo palpitante se apodere de mis acciones . Vamos , que tú puedes , elige: o las víboras o el fuego . Vamos , una de dos …

Dios , quiero gritar , pero vamos , que hay que ser racional en esta vida. Lianas , eso veo: lianas. Sólo bastarían dos pasos en dirección al fuego, y cogerme para llegar hasta algún punto, no importa cuál : sólo alegarse un poco del peligro. Me siento acorralada en medio de esta selva tan tupida. ¡Si tan sólo los árboles estuvieran mas distantes los unos de los otros, y me permitieran coger un poco mas de espacio para moverme! Pero no, me enredo con las raíces , unas unidas a las otras como un laberinto de gran altura que no me deja percibir ni el mas mínimo rayo de luz , y que me hace sentir como si fuera de noche…aunque tal vez esté amaneciendo. ¿ Cómo saberlo, si la espera ha sido interminable , y sólo hoy he podido abandonar un poco el desconcierto , e intentar buscar una forma de salir de aquí?

Estoy aturdida, pero me niego a pensar que no exista una salida menos dolorosa que la destrucción inminente a la que me someterían el veneno de las víboras o las llamas de aquel incendio que ha debido ser provocado por algún humano inconciente . ¡ Pobre selva!, ¡tantos dolores causados por la inconciencia…!

Bueno , aquí están los dos pasos, digo, y con determinación avanzo y me cojo de las lianas. Sé que tal vez no resistan el peso , pero por ahora no veo otra salida :siento , cojo el impulso suficiente, y con todo el valor o la determinación que puedo acumular en estos instantes me lanzo sin siquiera saber a dónde llegaré. Cierro los ojos pensando que tal vez si no veo no caeré en pánico, en caso de que el lugar al que me llevan estos brazos de pasto sea aún peor … El viento cesa de golpear contra mi cara , y desenrollo mis rodillas que hace sólo instantes se recogían sobre mi abdomen. He llegado a otro lugar ; aún no abro mis ojos, pero lo sé , pues mis pies perciben una superficie distinta, un poco mas esponjosa : un pantano, arenas movedizas … Bueno, tal vez hundirme no sea tan terrible, digo, ya presa de la apatía de quien siente que no tiene nada más por lo que luchar .

¡¡DESPIERTA , PULY ¡¡ Siento voces , gritos. “Maxito” ,digo al despertar ¿ Qué pasa , Puly? , me dice con sus manitas en la cama, intentando subir .Nada, pequeño, sólo que ya sabes , no me gusta la selva, es feíta …¡¡ Puly!!, dices tú, ¿en la selva hay dinosaurios? Sí , peque, te digo, a fin de cuentas ésta es tu selva. Entonces, Puly, ¿me llevas a la selva?, y si te da miedito, ¿nos montamos en un dinosaurio amadillo ,y nos regresamos? Veo tus ojitos iluminados. Claro, peque : si tú quieres, vamos a la selva en tu dinosaurio amarillo.

 

 

 

 

 

Anuncios
Published in: on 07/07/2007 at 5:18 AM  Comments (1)  

The URI to TrackBack this entry is: https://laguarida7.wordpress.com/2007/07/07/balas-en-mi-piel/trackback/

RSS feed for comments on this post.

One CommentDeja un comentario

  1. no terminare de leer ok


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: