CON LOS OJOS CERRADOS, Ariel Araya

fg-vestido-eterno.jpg

Imagen: Vestido eterno, por Flor Garduño

… Vuelvo a cerrar los ojos y por intuición, o por olfato, o sólo por una necesidad de labios es que me voy acercando hasta que la punta de tu nariz me detiene; hay un instante de necesaria duda, de arrepentimiento prontamente frustrado, para luego dejar caer mi mejilla en lo que debe ser tu tierno pómulo. Hay una conexión de rompecabezas, el encuentro de la pieza perdida, al tiempo que huelo todo eso que no se huele cuando duermo más, cuando sueño, e irremediablemente, y sin explicarme aún la razón, recuerdo cómo esos tres niños me perseguían, cómo yo corría con agitación de desespero. Y si en ese momento lloraba, ahora noto una pequeña sonrisa que sólo alcanzan a percibir tus labios, me preguntas ¿qué pasa? Y yo con los ojos más cerrados que nunca respondo que nada, cuando en realidad ocurre todo, y me reprocho el haberte mentido, el haber interrumpido el místico ritual erótico de ambos, ahora pájaros en celo.

Ya no sirve el reproche, así que con fuerza de orgasmo agarro tu mano, acerco tu cuerpo que con cada segundo se torna más agitado, poso tu mano en mi nuca, y ahora eres tú la que abalanza tu boca a la mía, que se compacta como luna a la noche. Se deja llevar por movimientos originales, audaces, movimientos que empiezan y acaban, forman una cadena de eslabones distintos, cada cual más osado, buscando encendernos como un fósforo a un cigarro caro.

Y así, y sólo así es como me gusta hacer trabajar a mi lengua, la hago entrar y salir rápidamente, la detengo unos momentos perdidos en tus labios y lentamente la hago bajar a tu mentón donde maniobro un suave mordisco, por ahora inocente, que luego se tornará más agresivo a la hora de situarse en tu cuello, a la hora de escuchar ese pequeño gemido que acompaña el apretón de tu mano en mi nuca y el apretón de mi mano en algún lugar tibio de tu cuerpo, de seguro entre las caderas y tus muslos.

Y es así, así es, es ahora cuando los labios se tornan violentos, al igual que nuestras manos, al igual que el roce de nuestros estómagos, y yo muerdo lo que encuentre vivo con olor a ti, te siento tan cerca, tan desesperada que tu boca toma ese sabor a mi boca, y ojalá pudiera morir en este momento para hacerlo feliz, ya que nada duele ni preocupa, todo es inusualmente agradable, todo es tan perfecto hasta que cometo el error de abrir los ojos y darme cuenta que tú ya no estás ahí, que hace mucho que ya no estás, en cambio sólo hay otra botella de vino a medio tomar que me mira deseosa, yo prendo un cigarrillo que a fuertes bocanadas acompaña las lágrimas que honran tu recuerdo… Cómo duele extrañarte y cómo duele que cada día se haga más necesario, sólo me queda agachar la cabeza y luego de un par de tragos vuelvo a cerrar los ojos y por intuición, o por olfato, o por sólo una necesidad de labios…

Fogata

Ariel Araya, alias Fido Dido

fosforo.jpg

Estaba bastante aburrido, eran esas noche de verano cuando tus primos se habían ido, tus papás están cansados, tus abuelos viejos, tu hermanito te sobrepasa, eran esas noches cuando era necesario un buen vino tinto mierda, y unos cigarrillos, unas chiquillas, y risa total po’h loco. Así que salí, me dirigí a la botillería, compré un Cepas del Valle tinto, una cajetilla de Derby rojo, un encendedor y emprendí rumbo hacia el bosque, gracias a ese instinto de lobo que tengo, o de árbol. Recolecté los mejores palos posibles, recordé todo lo que me habían enseñado los scouts y encendí una fogata tan calurosa, que hacía que el verano se viera con frío.

Me senté a su lado, prendí un cigarro, abrí la caja de vino y le di un gran sorbo, cuando a mi alrededor, vi a un montón de gente bailando en torno al fogón, riendo, cantando, fumando, tomando… ¡Guau! jajaja, mi sueño se convertía en realidad sin la necesidad de un mago. Comencé a carretear como nunca antes había carreteado, y eso que soy harto carretero. Recuerdo haber besado a tres minas, haberle hecho el amor a dos (al mismo tiempo), imitar a Michael Jackson con el paso para atrás y todo, cantar tres canciones de improvisación y creación propia con profundo éxito, probar 6 drogas distintas y tener ocho y medias alucinaciones, agarrarme a combos con el capitán del equipo de basketball y ganarle de forma bastante humillante para él, tocar guitarra en una tarima, ganar un duelo de cortos de tequila con un mariachi zapatista y hacer el amor de nuevo, ahora con una mulata a la cual le provoqué siete orgasmos, dos al unísono, tres en cadena y dos separados por unos veinte minutos, pero que me aseguraron amor eterno. Luego, algo cansado, pero vigoroso para muchas horas más, me senté al lado de la fogata, prendí un nuevo cigarro, abrí una caja de vino blanco, Hermanos Carrera, riquísimo), le di un gran sorbo y de repente a mi alrededor ya no había nadie, sólo la fogata que ardía con fuerza. Me quedé pensativo, esperando una explicación, cuando sentí ruidos a mi espalda,-Claro, aquí viene mi negra…- pensé, pero no, era mi papá con una correa que me dio firme, junto a mi mamá desesperada al ver cómo su niñito fumaba y tomaba vino y en caja. Y aquí estoy, castigado por todo el verano, realmente no sé como sucedió y ni me importa, pero desde ahora sé que mi oficio y mi vocación es hacer fogatas por el mundo.

Bitácora: Junio del 2007, 6 de la mañana

 

zacabig2.jpg

Ya son quince días de caminar y caminar, de tortuoso escape tratando de no levantar sospechas. Tengo hambre, tengo sueño y los pies ya no parecen los míos, ni mi cara, ni siquiera mis enfermos sentimientos.

Hay que ser paciente, ya no puedo cometer errores. Necesito cruzar a Argentina, a Bolivia, o donde sea… Tengo que desaparecer de aquí, nunca he sentido tanto miedo, horror… Sí, horror es la palabra, algo que yo, Rafael Maureira, jamás había sentido.

Pero ahora es diferente, porque sé que si me llegan a atrapar, me convertiré en un inocente niño…

Y tal vez Dios me encierre en una depravada celda, conmigo mismo.

Zacarach. (más…)

Publicado en on 04/09/2007 at 8:56 PM Comentarios (4)