INSOMNIA SOLILOQUIA, Deborach Astudillo

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Ya son la una de la mañana y no he podido cerrar ni un solo ojo. Desde hace un par de días esta condición de ser inmune al sueño me domina, ¿será un síntoma más de mi enfermedad? Lo único que sé, es que al parecer nuevamente me he privado de soñar.Trato de contar ovejas, dicen que eso sirve para quedarse dormido, pero no me produce nada, excepto unas ganas terribles de comer cordero al palo. – ¿En qué puedes pensar para dormir? - Ya sé, debo tomar mis pastillas, esas pastillas pequeñitas que me aturden, esas que me dio el psiquiatra. – ¿Dónde están? - ¿acaso las dejé en el velador o debajo de mi almohada? No, definitivamente en ninguna de esas partes; están en el suelo, al lado izquierdo de la puerta, debajo de la ropa blanca que usé en la mañana… ¿Cómo llegaron ahí si yo las tenía en mi velador? – Piensa qué hiciste, trata de recordar- Mmm… no puedo, ese momento se borró de mi memoria, es como si alguien me lo hubiese robado ¿entiendes?. –No, no te entiendo. Antes podía entenderte pero ahora eres otra persona, ahora te desconozco. – ¡No he cambiado! Soy el mismo de ayer, de hace tres meses, soy yo, sólo que un poco desquiciado, pero yo al fin… – Mejor busca las pastillas – Sí, tienes razón mejor las recogeré y me las tomaré, quizás así pueda dormir…

(Unos minutos después…) 40 mg, eso contiene cada pastilla de diazepan. Creo que es insuficiente, yo no he dormido en dos días y si sumo éste serán tres. ¿Qué pasará si tomo tres pastillas?, no creo que muera intoxicado, aunque a estas alturas morir sería lo más cercano a dormir. – Toma agua – Ya tengo el vaso a mi lado. Tengo miedo, nunca he tomado tantas pastillas juntas en mi vida…- Sé valiente, ya lo decidiste… ahora todo lo que te suceda será un misterio. Buen viaje, ojalá podamos dormir… – Voy a cerrar mis ojos…

(Diez Minutos más tarde…)Mis pies… están húmedos… ese olor… ¡ese olor! -¿Olor? ¿qué hueles?- No sé… me pregunto si podré abrir mis ojos. No los he abierto desde que tomé las pastillas – eso es decisión tuya – Aquí voy… los voy a abrir despacio… -¿Qué ves?, ¿dónde estás?-.…Y ese mar que tranquilo te baña…” Veo el mar, es inmenso… pero está inquieto. Sabes aquí no hay nadie, estoy solo… SOLO. ¡Mierda! Solo, abandonado; ni siquiera hay un ave, ni un bote, ni una casa, sólo el mar turbio y bravío, sólo el mar… -¿Por qué te arrodillas Manuel, por qué te tomas tu cara, por qué gritas si nadie te oye? ¡Manuel…!.-¡No, no, no! Insoportable soledad, porque recuerdo lo que no debo recordar. Me ahogo, y no en el mar precisamente, me ahogo viendo el mar, sintiéndome solo, sufriendo por la melancolía, me ahogo de angustia. – Manuel… sal de aquí. Sácanos de este maldito mar, Manuel…- Perdóname, pero no sé cómo salir… me falta el aire… toma mi mano, ayúdame, llévame a otro paraje. Dios, si en verdad existes… llévame… arrúllame en tu brazos como a un bebé y déjame dormir… Por eso no dormía verdad, por las pesadillas… y tú, mi amigo ¿me podrás ayudar?

(Dos meses antes: momento previo a la consulta con el psiquiatra) Y aquí estoy, esperando entrar a la consulta del doctor Barthes. Qué manera de sudarme las manos… supongo que es el nerviosismo. ¿Estaré loco? ¿Qué tendré?… Ya es mi turno… - Manuel, ten fuerza y piensa que al psiquiatra no solamente van los locos - .

(En este preciso momento…) Si esto es una pesadilla significa que yo… que yo puedo cambiar mi sueño, y si lo logro es que en realidad duermo ¿qué opinas?. – Eso es bastante lógico Manuel. Vamos tú tienes dominio sobre ti… Inténtalo -.Aquí voy, debo concentrarme… mis pies siguen húmedos y tengo frío… ¿qué me recomiendas que haga? – Ve a una fogata -. La veo, es inmensa y hay mucha leña para seguir avivando el fuego; me voy a acercar, necesito su calor urgente… Veo entre las llamas escenas en el fuego, personas, no es tan nítida la imagen, pero las veo… Me sentaré al lado de la fogata y miraré el cielo. Es hermoso el cielo, está estrellado… – Manuel, las llamas –. Nunca había visto la luna tan resplandeciente ni tan enorme… - Manuel, las llamas – Resultó, ahora sí que me dio sueño, - Manuel, las llamas – ¿Qué pasa con las llamas? ¿Pero, qué hacen las llamas del fuego fuera de él? ¿Por qué danzan, por qué me rodean?. – Manuel, tengo miedo. ¡Manuel aléjate de las llamas! -. Me abrazan… mi pecho está apretado. Dolor, siento dolor… me quema, arde… No puedo zafarme de ellas… – Manuel, tengo rabia porque no puedo ayudarte, sólo tú puedes. El olor a tu carne quemada me repugna, siento ganas de vomitar. Manuel, eres tú contra tu mente, tú puedes, hazlo, sal de este lugar -.

(Dos meses antes: tercera consulta con el doctor Barthes) – Manuel ¿qué te pasa? – No sé… esa voz me habla a cada rato, en todo lugar. – Manuel, no tengas miedo. Yo quiero ayudarte, pero para eso debes confiar en mí. Tú problema tiene solución. Hoy en día la esquizofrenia puede ser tratada, y hasta podrías llevar una vida normal, siempre y cuando cumplas con tu tratamiento.

(En este momento…) Cae una lluvia amenazante que apaga el fuego y me refresca la piel. Voy a cerrar los ojos y quiero sólo concentrarme en los ruidos de este lugar… - ¿Qué oyes?- No sé… es un mono creo, espera… unos pajarillos, al parecer cantan; voy avanzar pero no abriré mis ojos – Describe el lugar, ¿cómo lo sientes? – Tiene una vegetación tupida, creo que estoy tocando plantas – Abre los ojos – Estoy en una selva, hay abundante vegetación; no puedo avanzar fácilmente en ella. De nuevo me siento raro; escucho el ruido de las bestias amenazantes, creo que están cerca de mí. Me quedaré aquí, me da miedo seguir adelante y no saber qué me espera, no hay ni un lugar seguro. Mis manos sudan en exceso, tanto que caen gotas de ellas… ­– Manuel, despierta, Manuel… -. No. Estoy angustiado… hay una luz que me está cegando… ¿por qué no me puedo mover?­ – Manuel, reacciona, despierta hombre. Manuel, no te quedes ahí -. Creo que por fin he despertado, veo borroso pero distingo que estoy dentro de una pieza gris, amarrado a un catre estilo hospital. Parezco un prisionero, me vienen las ganas de huir, creo que no pertenezco a este lugar… quiero salir… No sé dónde estoy, no sé si duermo o no… Y sobre todo no sé cuál es mi realidad.

 

Ecos de ayer

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La tarde cada vez se aleja más de mi ventana, mientras las nubes grises decoran el paisaje campestre de Cato. El remolino de opacos colores cada vez se hace más intenso, yo me quedo absorta observándolo. Llueve, al igual que ese 25 de abril; llueve, al igual que mis ojos en ese 25 de abril. El frío me envuelve mientras yo camino de un lado para otro en una pequeña sala de un hospital; camino como si buscara respuestas mientras siento las miradas fijas de quienes me acompañan. A mi costado izquierdo hay una puerta que dice U.C.I., una puerta que me separa de quien más amo en este mundo: mi Mamá.Ya han pasado más de dos horas desde que fue ingresada y aún no sale nadie a darnos explicaciones; mi padre está sentado junto a mi hermano, y veo en ellos esa mirada perdida en un horizonte inventado. Las preguntas sobran, el qué y por qué nos gobierna, pero no hay respuestas. Mi vaivén en la sala molesta a algunos, así que me acerco a la ventana y miro cómo cae del cielo la lluvia, que para ese entonces graficaban las lágrimas derramadas hacia mi madre; creo que el día me acompañaba, era tan lento como el extinguir de la vida de ella, era tan torturante como la angustia que me envolvía.De pronto la puerta helada se abre y con ella la respuesta tan anhelada, vi sus ojos llenarse de lágrimas, pero no de tristeza sino de felicidad, vi sus abrazos y de ellos yo no quise participar, sólo me di media vuelta y miré de nuevo por esa ventana y vi la lluvia que poco a poco desaparecía, y allá en el fondo – como quién mira hacia San Vicente – vi el sol asomarse poco a poco. Y vi también cómo el agua se evapora para luego volver a ser lluvia. Mi esperanza se evaporó con ella… sabiendo que algún día volvería a llover.

SEXUALMENTE SEXEADO

Sin ganas de nada he amanecido hoy, en realidad no es raro; ni siquiera follar me atrae. No, no te asustes, pero es verdad… sé que piensas que es ordinario decir follar, pero qué quieres que diga ¿“hacer el amor”, por ejemplo?, ¿no crees que es cursi? Yo sí; a lo mejor las primeras veces es “amor”, pero después no, es sólo costumbre, calentura, nada más, es un mero polvo.¿Sabes qué me carga del sexo? El mojarme, el expulsar líquido como animal, esa sustancia acuosa pegajosa que me lubrica cada vez que me lo metes, eso me da asco…y sabes qué otra cosa no tolero: el sudor… sí, el sudor es asqueroso, pero excita. Y tu lengua entrando en mi boca, jugueteando con la mía… No, no va conmigo. Insisto, es sólo una costumbre, pero es necesaria. ¿Por qué me miras así? No me gusta tu cara. Lo siento, pero es lo que creo.Follar, culear, sexear, fornicar, cachar, en realidad póngasele el nombre que quieras es lo mismo. Es el acto de unión de dos personas ya sean del mismo o distinto sexo. ¿Quieres que ahora te diga qué me gusta? Me gusta cuando me besas, y tu forma de besar me indica el próximo paso, y nuestras lenguas juguetean sexualmente, y expelemos olor a sexo, y sudamos sexo, y queremos sexo. Y de ahí mi mano recorre tu cuerpo lentamente, mientras tú introduces tu mano bajo mi ropa y tomas uno de mis senos y haces que vibren a su compás; yo con la mía llego a tu miembro, lo toco como apurándolo e incitándolo a consumar el acto. Haces una mueca y exhalas un quejido… y así de pronto tu boca llega a mi cuello y ahí yo me rindo, en realidad, nos rendimos. Nuestras ropas nos estorban, así que con el calor del ambiente se derriten y se hacen agua; tu boca va dirigida a mis pezones y te los comes en un acto de canibalismo primitivo… Es ahí donde lo siento, y es ahí donde todo comienza. Ardo, ardemos, somos dos llamas flameantes de sexo, dos meros entes de fuego.No te extrañes, lo querías saber ¿no? Aquí lo tienes…

Publicado en on 05/07/2007 at 12:33 AM Comentarios (4)

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4 comentarios Leave a comment.

  1. Sexualmente sexeado, es un texto el cual desde un comienzo llama la atención, al leer el título, el lector inmediatamente tiende a formar expectativas del tema trabajado, por ende tiende inmediatamente a descifrar la historia. El sexo, es el tema principal, éste es bien tratado por cuanto no resulta obsceno o chocante al lector, siendo sutil la forma de expresar sentimientos y deseos tan propios del ser humano, que tienen como resultado el encuentro sexual instintivo de los animales.
    Lorena H.

  2. Sexualmente sexuada, Es un texto excitante desde su inicio hasta su fin. Son pocos las historias que con un vocabulario tan normal, hacen experimentar sensaciones a veces ignoradas en mi persona, y no solo eso, sino que también da una cátedra sobre qué se siente tener sexo con o sin amor. Desgraciadamente en nuestra sociedad, tocar estos temas resulta un gran dilema, ya que han condenado y marginando muchos de los libros que contienen estos contenidos según ellos PROHIBIDOS para las personas. Sin embargo, poco a poco se van aceptando posturas como estas que resultan ser una fiel y espontánea forma de expresión.
    Madelin Jau

  3. bueno ya los habia leido a mi me parece que los titulos de estos etxtos son atractivos y dan una pauta de el tema que se trata … se trabaja ademas con un tema aque aun hoyy en dia resylta un tabu y aunque es explicito proboca sensaciones mas alla del morbo .. en sintesis creo que esta muy bien trabjado y es atractivo a veces creo que hay que trabajar un poc mas los remates pero solo eso

  4. Al leer “Sexualmente sexeado” me acordé de una frase que vi en alguna película, no la recuerdo exacta pero era algo así : ” Como hacer romántico algo tan mecánico”


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