OLOR A CHOCOLATE CALIENTE, Valeria Ocampo

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Me desperté una mañana, como muchas otras, en la cama de dos plazas de Malú, mi abuela (a ella le molestaba mucho y me tiraba las mechas cuando la llamaba abuela). Miré la pieza grande y ordenada con ese olor a sábanas limpias con un toque a limón que la caracterizaba. Estiré los brazos queriendo tocar el techo y corrí al comedor que a esa hora estaba impregnado al olor del pan tostado con mantequilla que me preparaba ella y tanto me gustaba, me asomé a la mesa y mi taza de leche con chocolate y canela ya estaba preparada. Me senté en mi puesto, ella nos tenía uno especial a cada uno de sus nietos y aunque en esa ocasión me encontraba sola con ella, igual tenía que respetar mi puesto, además ahí estaba mi dulce leche. Cuando me senté, sentí el olor a chocolate caliente que salía de mi taza. No podía empezar sin ella así que la esperé sentada y hambrienta. Cuando se acercó a mí para darme el besito de buenos días, sentí nuevamente ese olor a limón, pero esta vez mezclado con la crema Lechuga que se ponía en la cara. Después del desayuno me vestí y salí a jugar al patio. Al sólo abrir la puerta de la cocina para salir al patio se podía sentir el aroma de la parra de uvas moradas y dulces, ese olor que no puedo olvidar, olor a Diego de Almagro por la mañana, a las plantas de la Malú, a la tranquilidad de su casa y mi niñez.Al poco rato de jugar con unas bicicletas viejas y un carrito antiguo que tenia la Malú en su patio, el olor a uva se perdía entre el aroma a comida, a amor, preocupación y dedicación que salía de la cocina. Entré corriendo y pregunté ¿Qué hay de almuerzo?, sabiendo la respuesta… “Se llama Come y Calla”.Esperé el almuerzo que desde ya me estaba imaginando, en la pieza que antes era de mis papás, mientras jugaba nintendo con esos controles fríos y duros. La pieza tenía olor a comida, ya que estaba muy cerca de la cocina. Y de un momento a otro escuché: “¡Valeluchi está listo!” Corrí a la mesa y me senté en mi puesto y allí estaba lo que me imaginaba, esos ricos tallarines con salsa que tanto me gustaban. Ella nos daba la opción de echarle crema espesa además, lo hacía como una travesura ya que a mis papás no le gustaba que hiciéramos esa mezcla, ¡era una cochinada! Ese olor, ese gusto no lo he vuelto a sentir más. Puede ser muy fácil preparar tallarines con salsa y luego echarles crema, pero “ese” olor a “esos” tallarines no lo olvidaré y sé que no lo podré ni encontrar nunca.Almorzamos y fuimos a su pieza, donde ya estaba hecha la cama y las ventanas abiertas que hacían que el calor y el olor a vereda entrara a la pieza. Vi tele mientras tanto ella dormía una siesta y no puedo olvidar ese típico olor a ajo en la boca de la Malú, acompañado de los ronquidos que hacían que la despertara para que se diera vuelta.
En la tarde me pidió que la acompañara a comprar al Jumbo, nos subimos al auto que siempre olía como a la cartera de ella mezclado con vainilla de esos pinos aromáticos. Llegamos y desde ahí sólo recuerdo olor a naranjas, será porque yo corría sólo por ese pasillo mientras esperaba que terminara las compras, luego de nuevo el olor al auto mezclado esta vez con bolsas y con comida, cereales y frutas que me gustaban.Ahora me doy cuenta lo mucho que recuerdo sus olores, el de su casa, de su pieza, de su ropa y cuerpo. Vuelta a la casa, el mismo olor a pan tostado con mantequilla y un poco olor a pipa que salía de la pieza de mi abuelo. Y en la mesa… mi leche, pero esta vez con cereales Chocapic.Cómo extraño esos aromas, su esencia, y ese chocolate caliente con canela que nunca más ha vuelto a ser el mismo.

                                           El Día de los Ángeles

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Imagen: Hada, Hube Salamanca (bodypainter chileno)

En tiempos remotos, a principio de la vida y la civilización, los hombres respiraban aire puro, tomaban agua de los pozos, vivían sin peligro alguno, y la solidaridad era el lema de todos. Los hombres de la tierra y los ángeles del cielo sentían tanta paz y alegría día a día que los ángeles les regalaban a sus amigos terrestres, cada cierto tiempo, pétalos de flores de distintos colores, texturas, formas y olores. En esas ocasiones las personas salían de sus casas a celebrar el Día de los Ángeles, que duraba a veces hasta 3 ó 4 días seguidos.Era tanta la maravilla de esos días, que cuando mirabas las nubes podías ver pequeñas alitas jugando y volando en círculos mientras los pétalos caían. Los hombres recolectaban los pétalos y hacían cojines aromáticos para que sus casas estuvieran perfumadas todo el año. El mundo olía a flores que no se encontraban en la tierra, estaba lleno de colores y eso hacía muy feliz a la humanidad.Cuando los angelitos se caían, los humanos se esmeraban en cuidarlos, sanarlos y protegerlos para así devolverlos a su lugar y desde el cielo pudieran seguir ofreciendo su alegría. Y como no todas las historias tienen un final feliz, el tiempo pasó y los hombres cambiaron lentamente su forma de ser, apareció la maldad, la vanidad y el egoísmo. A pesar de eso, la tradición seguía, los Ángeles no sabían los cambios que estaban ocurriendo en la tierra. Un día un ángel llamado Gabriel cayó del cielo, pero esta vez no lo ayudaron ni lo devolvieron, lo capturaron y lo enyesaron para conservarlo y para que no pudiera escaparse, lo expusieron en la plaza de una cuidad, como estatua, y así pasó con uno y con otro. El cielo ya no era el mismo, el color cambió a un celeste oscuro, los ángeles ya no se aparecían ni les regalaban pétalos de flores a los humanos, el mundo se volvió triste y opaco, las personas se dedicaron sólo al trabajo y a sus quehaceres, las personas ya no veían a su alrededor. Ahora los Ángeles lloran a sus amigos perdidos cada vez que los recuerdan y los necesitan, botan sus lágrimas a la tierra en señal de tristeza y de reproche, incluso hay veces que tiran rayos para castigar a los humanos que le hicieron tal daño al cielo. Ya no nos deleitan más con sus bailes, sólo nos demuestran su tristeza con lágrimas que inundan nuestras calles.

Los rincones de mi cuarto

Por fin, luego de tanto impedimento y preguntas sin responder, llegué… y sin encontrar un sentido cuerdo, me encuentro sola en esta habitación, sin luz, sin aire limpio, suave ni fresco. Están mis cuadros de toda la vida, impregnados de polvo y recuerdos marcados en las huellas digitales que hay en ellos.Abro mi cajita de música ya no suena… creo que debo cambiarle las pilas y hacer una buena limpieza de todo esto.Reviso mis cosas, mi ropa, mis perfumes y mis cartas de amores pasados que escondía tanto de las manos de mi marido, por miedo más que nada a que las rompiera, aun después de todo el tiempo juntos, incluso cuando mis manos están arrugadas, cuando mis ojos caídos muestran mi larga edad y mi voz no disimula mi vejez, él seguía siendo celoso.Recuerdo aquella carta que me escribió y que tanto me gusta… aquella donde me compara con las cosas más hermosas de la tierra, con los perfumes más exquisitos y con las comidas más deliciosas: “Tu esencia no es sólo el amanecer entre naranjos y jazmines, sino el aire puro y limpio que atraviesa mis órganos y los hace vivir” ¡Qué gran poeta era mi viejito! lástima que partió y me dejó sola esperando mi muerte, para volver a estar con él. Pero bueno, basta de tristezas, hoy es un día feliz. Me siento bien, mi dolor al pecho se acabó, debieron ser los remedios caseros que le dije a mi hija que hiciera, nunca fallan. A los doctores les encanta llenarnos de pastillas a los viejos, y no saben que las hierbas y menjunjes naturales son los mejores.¿Qué es esto? El cigarro que me fumé anoche… No lo vaya a encontrar mi hija, después me va a retar. Pero… tiene lápiz labial… Yo hace mucho que no uso lápiz labial… La memoria de una vieja es frágil, quizás quería verme bonita. Voy a dormir una siesta antes de empezar con el orden, ya me siento cansada. … ¿Quién me trajo hasta aquí? ¿Y qué hago yo de espaldas hacia una tumba?… que yo sepa no se me ha muerto nadie… Hija mía, qué grande estás. Te juro que en un momento te confundí conmigo, cómo pasa el tiempo, ni siquiera me di cuenta cuando ya eras toda una mujer… ¿Viniste a ver a tu papá? A nuestra querida madre y abuelita Amaranta, para que Dios la acoja en sus brazos… Esa soy yo… he muerto…Querida hija, recién me entero que esa pancita que tenías en mis últimos días, era un nietecito para mí, y tú te reías cuando te retaba porque estabas comiendo mucho. Quizás no me contaste para que no sufriera en pensar que no podría conocerlo. Gracias por todo, espero que ese cigarro en mi pieza no sea tuyo, tú no debes fumar. Y a ti mi viejito, espérame, que allá voy.

Publicado en  on 05/07/2007 at 3:20 PM Comentarios (5)

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5 comentarios Leave a comment.

  1. Olor a chocolate caliente

    Primero debo reconocer que al leer el texto me dieron unas ganas enormes de beber chocolate caliente con canela y saber el sabor, el olor, etc.; lo hice y me gusto mucho.
    Desde mi experiencia al leer “olor a chocolate caliente” me resulta un ambiente contextualizado, sentí a través de cada frase que leía, como me transportaba a aquella casa con aromas exquisitos, era partícipe de la historia como un espectador de una obra.
    Increíblemente todos a través de aromas tenemos recuerdos que están muy vivos dentro de cada uno y nos llevan a aquellas situaciones de felicidad o tristeza.

    PD: bebo chocolate con canela al anochecer, se los recomiendo, ¡es riquísimo!

    Lorena H.

  2. Me encanto tu texto, me hizo transportarme a mi infancia y las mañanas que pasaba junto a mi abuela, los olores estaban perfectamente descritos, un poco más y podría haberlos tocado.
    El lenguaje empleado muy bueno, porque no distraía y permitía enfocarse en las sensaciones y disfrutar de ellas.

    Pd:Creo que definitivamente voy a provar el chocolate con canela.

  3. Al leer tu narración, me transporté a una parte de mi vida en la casa de la Malú y ese calor de hogar y muchos olores característicos, como los que tú tan bién describes. Los olores también se guardan en el corazón como los recuerdos y los sentimientos. Hay que guardarlos en un rinconcito de éste, junto con todo lo que era y nos dejó la Malú.
    Tu mamá que te ama.

  4. La idea que argumenta en este contexto es realmente buena aunque particularmente me parece que puede mejorarse mucho la expresion escrita de tus ideas.
    Aun puedes sazonar tus recuerdos y sentimientos a traves de una redaccion mas cuidada.

    Buen trabajo!

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