Es lanzada con la concentración de todas las fuerzas de un engaño, brutal. No distingue de tristeza ni risas, de llanto ni de alegría. Decidida. No respeta semáforos, flores de papel, ni a la Candelaria. Infinitos gramos cuando se cree necesario y cuando no, también. Algo así como un “por si las moscas”, capaz de crear un calendario y lograr que todas las bacterias del mundo giren en torno a su creación. Cae, es sólo un gran hilo que cae. A ojos de cualquier egoísta no son más que partituras que a un despreocupado director de orquesta se le han perdido y que no hace el menor intento por recuperar.Se pega en el rostro, sabor a jugo de murta perfectamente procesado, que a cualquiera engaña, como un lunar que invita a ser infiel. Testigo de cómo y cuándo las mejillas pierden el color. Perfectamente confundible con lágrimas que anuncian conclusiones en días sombríos y hace que te preguntes una y otra vez cuál es el precio a aprender a no llorar. El ruido asusta a niños, jóvenes, adultos y ancianos, acá la costumbre no tiene lugar. Castiga sus voces y pone en jaque sus músculos. Caras disgustadas con la vida. No faltan los que huyen, se marchan buscando su dignidad en lo alto. Muy seguido se forman pequeños mares que esconden infinitas historias, que encienden el silencio, que se quiebran en inmensas olas y derrumbes. No soporta la luz. Un haz luminoso puede ser completamente mortal para sus funciones. La consume poco a poco, sin apuro alguno, segura de que en cualquier momento se extinguirá. Está aquí, mientras ordeno veinte veces los libros, las copas, las cartas y la alcoba, burlándose porque finjo ser tonta, apoyo mi cabeza en el cristal y se apresura en hacerme saber que la juventud se me va en bicicleta y no volverá. Todos corren cuando perciben su presencia, la quieren evitar, porque nadie aguanta que aparezca, que sin invitación se apropie de la fiesta y haga su arribo justo allí, en cada una de las guerras que no se han sabido ganar por haberlas peleado sin una pizca de honestidad. Qué hace aquí: todo y nada a la vez. Consigue que todos, TODOS, se confiesen, prometan y recen sin cesar, aquello que nunca harán. Vuelve la misma función y el mismo espectador.
Declaración
Carla Ramos
Me mira. Con sus ojos pequeños, la niña me mira. Ojos que parecen haber vivido las siete vidas de un gato. Busca consuelo. En una esquina la encuentro saltando a gritos enmudecidos. Saboreando el aroma del invierno. Se envuelve de lado a lado en historias de príncipes y hadas. Simplemente admite que Cenicienta era la chica de aquel vals. Se vuelve en silencio a sus cuatro paredes… a la misma función. Camina. Quiere que nadie haga caso de los subtítulos bajo su sonrisa. Sus ojos la delatan. Camina. Camina. Camina. Sin rumbo camina. No encuentra cuentos que cuenten historias de ella. Intenta que su soledad se vaya en aquel barco de vapor. A orillas del mar se queda, sus ojos cantan ciegamente, se va quedando sola, sola se va quedando mirando la vida pasar. A veces las palabras sobran, sin razón, respondió la niña. Hoy seremos felices en el silencio. El contador del taxi para. Publicidad en su paraguas. Se encuentra sola en el balcón de la calle del perdón. Sólo quería sentir lo que era ser amada. Pero se sentó a mi lado, se acercó a mi oído y en susurros confiesa que le gustaría permanecer oculta, como si caminara en la oscuridad, si nadie te ve, nadie te conoce, a nadie le importas y nadie te rompe el corazón. Se ve a si misma en sueños, firmemente plantada sobre sus pies, pero de hecho pasa todo el tiempo sentada siempre medio dormida. Me dice que mientras haga el bien debería ser feliz, pero no termina de entender qué es la felicidad.
Se pone de pie y el invierno se enamora de ella. Tiene frío. Respira hondamente el olor a la soledad y se impregna de ella. A las 29 llega aquel muchachito. Se sienta a su lado y la invita a pasearse por la vida. Ya casi se ahogan de felicidad. Marcha en busca de aquel peculiar vegetal que hace que te rías de la bruja de noche y de día, pero soplando las velas la niña acompaña a otra niña. La bolsita de dulces trae una gran sorpresa, otra invitación: si tus sueños mueren que sólo sea porque se han hecho realidad. Saltando que salta, salta. La cuerda se cae una y otra vez. Una y otra vez la niña la vuelve a coger. Acaba de aprender la lección. Si el honor y la victoria valen más que las personas es que no hemos aprendido nada. Y con una beca en el siquiatra estaremos riendo porque de llorar, no sabremos.
Esto que yo digo que parece que dicen que soy
Carla Ramos
Un Caballo. Tengo dieciocho años recorridos. Comparándome con los demás animales, el chancho, la gallina, el tigre, y unos cuantos más que ahora no recuerdo, llegué a la conclusión de que soy bastante más limpio que ellos. Creo que eso tiene que ver con la educación que me entregó la yegua de mi madre, Siempre se preocupó de enseñarnos lo mejor que pudo, el cómo comportarnos cuando venían los patrones, o cuando les llegaban familiares del norte. Nos enseñó cómo comer sin que nos quedara pastizal en los dientes, porque eso se ve muy mal. Decía que causábamos mala impresión. Además, hay un humano, debe ser jovencito, que nos viene a cepillar todas las mañanas. Mis funciones en la vida de los humanos son hartas. Las que más me gustan son las de cargar cosas para llevar a la ciudad, me gusta porque me siento “alguien” entre tanto animal, me siento útil, aunque hay veces en las que se les pasa la mano y creen que soy burro de carga, pero no importa porque son cosas del momento que siempre pasan. La hija de mis patrones que está estudiando en la capital dice que el dolor es algo psicológico, ahí yo no entiendo mucho. La otra parte que me gusta es cuando la gente me utiliza como medio de diversión, les encanta montarme y hacerme correr, ellos quisieran que yo ande lo mas rápido que puedo, pero yo creo que si lo hago podría meter la pata y causar algún accidente. Lo importante es que ellos la pasan bien.¡Siempre listo! Así soy, así estoy. Cuando al patrón se le olvidó alguna cosita en el pueblo pa’ allá parto. Si el nieto de la vecina se enfermó a las 3 de la mañana, a la posta llego. Cuando hay que ir a encontrar a la universitaria al pueblo, siempre corro. Me gusta estar siempre listo, en forma, para cuando necesitan de mí. Los otros animales del campo, creen que soy como un León. No saben que están muy equivocados. En la asamblea que tuvimos hace algunos días, por votación unánime salí el animal con mayor seguridad individual, la banda que me pusieron decía: “Seguro de mí mismo”. No tienen idea de cuánto me cuestan las cosas. Creo que eso pasa por mi estética, consideran que soy seguro porque me ven grande, fuerte, como “el rey de la selva”. En la asamblea querían darme otro reconocimiento al más inteligente, ellos piensan que siempre tengo las respuestas correctas a las cosas, que sé expresarme con claridad… en fin. Yo soy una gaviota, fui elegida por la asamblea para dar nuestra visión de esta tortuga: Creemos que este particular integrante de nuestra comunidad base es muy segura de si, es lenta, lo tenemos claro, pero cada paso que da es tan claro y exacto que todos se sienten seguros con ella y confían en sus movimientos.También nos dimos cuenta que jamás recurre a nadie cuando está en situaciones complicadas, creemos que esto pasa porque no le gusta molestar a los demás animales ni que se preocupen por ella; piensa que sería egoísta de su parte, es por eso que a veces no se encuentra, porque está refugiada en sí misma, escondida en su caparazón. A veces se demora más de lo acostumbrado en volver a la normalidad, suponemos que aquellas veces le ha resultado un poco difícil superar sus problemas. Las expresiones de su rostro son muy notorias y siempre la delatan en sus cambios de ánimo. Sabemos que jamás recibiremos un “No” como respuesta de parte de ella.
Aún no entiendo por qué no quiso aceptar el premio de “Mejor Compañero Animal”, es el que todos esperan tener.


Extrañamente me sentí identificada en algunas partes del texto, creo que en tan pocas palabras fuiste capaz de decir muchas cosas, describir las sensaciones y emociones provocadas por la lluvia. En una parte la describes como el invitado de piedra…debo decir que ello me causo bastante risa ( “…Todos corren cuando perciben su presencia, la quieren evitar, porque nadie aguanta que aparezca, que sin invitación se apropie de la fiesta y haga su arribo justo allí…”). En fin, es admirable por mi parte que sin tantos clichés, ni adjetivos sobrantes – que como decía Huidobro que si no daba vida mataban – hayas narrado lo que para ti es la lluvia.
Deborach Astudillo R.
Me pareció muy interesante esa especie de “lista foliada” sobre la lluvia. Describes con frases simples lo que provoca un molesto y confesador chaparrón, pero a la vez encierran toda una verdad. Por momentos me pareció ver a la lluvia poderosa tras las rejillas de un confesionario, lista para desnudarnos y hacernos mostrar lo más oscuro de nuestro ser. ¿Qué grito es más limpio que el que hacemos cuando una maliciosa gota del aguacero se cuela por el cuello y recorre descaradamente la espalda?
Porque tu texto ayuda a transportar al lector a un sitio realmente mojado te felicito realmente, “Alsonético” mantiene la atención porque es liviano, pero golpea como piedra de varias toneladas.
Excelente:
“Consigue que todos, TODOS, se confiesen, prometan y recen sin cesar, aquello que nunca harán”
El mejor texto que he leído de aquí, es interesante porque de alguna forma le va disparando al autor entre analogía y analogía, no aburre, de hecho es entretenido.
Está bien estructurado, es decir, el enfoque que desea mostrar sobre la lluvia es distinto y se logra perfectamente.
Muy agradable al sentido del pseudo-lector.
Ah, otra cosa, cero clichés, eso es muy bueno y difícil de lograr.
Nada más.
Un punto.
Carlita, creo que con este escrito te luciste, jiji.
Me gusta porque pudiste mostrar muchas cosas en muy pocas palabras, muchas realidades en tan sólo frases. Y eso que dice Richy de que haces que todos se confiesen jajajaja, eso es la pura verdad, jaja, es también así en la realidad jjaja
Iaics
¡¡Woww!! De verdad que es un muy buen texto.
Me mantuvo interesada y con cara de filósofa descubridora de mundo todo el tiempo. Además, como muy bien dicen otros comentarios y es digno de reiterar según yo, el lenguaje que utilizaste tiene frescura, rapidez y sorprendentemente todo esto lo conseguiste sin usar ni una pizca de clichés baratos.
Muy buena manera de abarcar el fenómeno de la lluvia, dando justo en el clavo de las distintas experiencias que ella logra en las personas.
Ojalá sigas cultivando esta manera tan tuya de escribir y deleitar a los lectores como yo.
¡¡Felicidades!! ^^
Carla me parecio que fuiste capas de transmitir completamente todos tus sentimientos al lector, me gusto mucho en especial la primera linea, porque se entiende claramente lo que quisiste decir.
Me gusto el ritmo de la historia y el que no usaras palabras rebuscadas.
te felicito
Hola Carla me gusto la foto de tu relato aparte del relato y queria pedirte permiso para poder ponerla en mi paginma en la seccion de arte, si noe s tuya podrias`pasarme las señas del autor?
Gracias
Me encantó la fotografía, es tuya? me gustaría usarla en un video, no es nada comercial es solo proyecto personal un video de fotos
saludos!
bolanos.v@gmail.com